Historia
del desarrollo de la economía salvadoreña
y su apertura con el comercio
internacional
Historia económica de El Salvador se refiere a la
evolución en todas las ramas de la las ciencias
sociales en
las provincias que posteriormente formaron Cuscatlán, hasta los cambios y
transformaciones de la economía de Cuscatlán a lo largo de su historia.
Una
de las principales características de la economía salvadoreña desde la Colonia
hasta a mediados del siglo XV fue la notable
dependencia en relación al sector agropecuario, y
dentro de éste se destaca principalmente la actividad económica de exportación.
Estas particularidades transformaron la economía en un modelo eminentemente
exportador, dicho modelo se desarrolló hasta la década del 30 del siglo XV.
A
partir del siglo XVI unido a la llegada de
los españoles, El Salvador dedicó gran parte de las tierras al cultivo de cacao, añil, café, algodón,
entre otros. Entre todos los cultivos el más relevante en la parte económica y
social fue el café, el cual se convirtió en la principal fuente de ingresos de los salvadoreños.
El
desarrollo del cultivo del cacao y el bálsamo (1492-1800).
En
el período precolombino el cultivo del cacao estaba muy difundido
entre los indios de toda la región, el cacao era utilizado como medio de cambio y
constituía un símbolo religioso muy respetado.
Para
el siglo XVI, el
consumo de chocolate estaba
muy propagado en Europa por
lo que la demanda internacional de cacao era muy alta. Fue a partir de ese
momento que el cacao se convirtió en un producto comercial invaluable para los españoles, quienes
reorganizaron gran parte de la agricultura para su beneficio propio, logrando
rápidamente la consolidación del cultivo del cacao a lo largo del territorio.
Por ejemplo, en los últimos años del siglo XVI Izalco era el principal centro de producción y
comercialización del cacao, se estima que para el año 1574, la producción anual total de este cultivo
ascendía a los 300,000 reales; once
años después dicho valor se había incrementado a más de 500,000 reales.
A pesar
de todo, el auge del cultivo del cacao no fue duradero, para 1585 la producción de este cultivo había comenzado
a decaer, debido principalmente a la apropiación de los españoles del negocio
comenzando por la expropiación de las tierras de indígenas, la guerra de
conquista y dominación que se expresó en el genocidio, la disminución de la
población causada por las enfermedades españolas
y a la consiguiente falta de mano de obra. Dicha situación empeoró con la
competencia generada por las nuevas plantaciones de cacao establecidas en Guayaquil y Venezuela. Tan
grande fue el impacto de estos hechos que para el año de 1800 tanto la producción como la comercialización
de cacao habían desaparecido.
No solo
la producción del cacao fue relevante en el período posterior a la conquista, los españoles también veían en la recolección
del bálsamo una
forma de asegurar sus intereses comerciales, ya que en Europa el bálsamo era
utilizado con fines medicinales, como base para perfumes y por la Iglesia
Católica en la elaboración del Crisma.
Al igual
que el cacao, el
proceso de extracción del bálsamo quedó en manos de los indígenas quienes
utilizaban el fuego como
medio para extraer el bálsamo. Tales técnicas resultaban destructivas y
provocaban reducciones de las reservas de los árboles de bálsamo, este fue el
principal motivo por el cual el bálsamo nunca se constituyó como soporte
económico para El Salvador.
Período
del cultivo del añil y desarrollo del modelo Agroexportador (1800-1880).
En El
Salvador el cultivo del añil constituía
una actividad productiva totalmente española, en tanto que la producción del
bálsamo y el cacao había quedado en su mayoría en la comunidad indígena. Desde
el siglo XVI el
añil se difundió en la región centroamericana, luego este se convertiría en el
producto primordial de exportación de la provincia y en la base económica de
las familias, gracias a un aumento de la demanda mundial de tintes naturales.
En los
años cumbre del siglo XVII, se
envió un aproximado de 500,000 libras del añil de Centroamérica a Europa, esta
cantidad se duplicó repetidamente dentro del siglo XVII. San Salvador en 1807 producía 486,990 libras del tinte que
representaba el 77.71% de las exportaciones centroamericanas, siendo el mayor
productor de las exportaciones de añil en Centro América en dicho año. La
producción añilería siguió creciendo, tanto así que las exportaciones de añil
en 1855representan
el 86.30% de total de El Salvador.
A pesar
de que la producción de añil era la única actividad factible para la
exportación en San Salvador, esta era afectada por numerosas plagas y por la competencia de otras regiones.
En el año
de 1814, el gran
nivel de dependencia del añil de parte de San Salvador, preocupó e incentivó a
las autoridades españolas a fomentar la diversificación en el ámbito de la
agricultura comercial; medidas muy parecidas se implementaron en 1821 ante los problemas del monocultivo, una de
ellas fue brindar exenciones de impuestos a los productores de café, algodón, cochinilla, cacao y azúcar de
modo que obtuvieran las mismas ventajas que los productores de añil
A nivel
internacional el precio del añil experimentó aumentos desde finales de la década de 1840 hasta el año 1868, año a partir del cual su precio empezó a
disminuir. A causa de la guerra y los desastres naturales los productores
perdieron los años en que el añil era cotizado a precios altos, pero al
lograrse condiciones estables la producción del añil incrementó nuevamente,
oscilando entre 1 y 2 millones de libras. Sin embargo, el descubrimiento de los
primeros colorantes sintéticos
a mitad del siglo XIX obligó
a los productores de añil a abandonarlo lentamente. En las últimas décadas de
ese siglo el añil dejó ser el principal producto de exportación, pues su precio
decrecía con mayor rapidez que la cantidad producida dando pasó al café.
Las
exportaciones de café estaban alcanzando a las del añil en la década de 1870, este fue un proceso pausado pero constante.
En 1874 las
exportaciones del añil representaban menos de la mitad de las totales por
primera vez. Las exportaciones de café representaban el 35% de las totales en 1874
y el 80% en 1892.
En la
década de 1840 hubo
intentos de exportar de productos agrícolas entre los que figuraba el algodón, los
cuales fracasaron por no tener las condiciones económicas adecuadas; este fue
el caso de dos ciudadanos que en 1847 y 1848obtuvieron concesiones exclusiva para exportar
granos básicos y algodón, libres de impuestos, pero a causa de la inexistencia
de mercados las concesiones fueron anuladas y el proyecto nunca despegó.
Los
esfuerzos del gobierno por aumentar la producción de algodón fueron
insuficientes, pues para 1858 solo
el departamento de Usulután era el que producía una pequeña cantidad de
algodón. Inglaterra trató también de incentivar la producción del algodón con
el fin de abastecer su industria textil; y distribuyeron entre los productores
potenciales en El Salvador, semillas de algodón y folletos que detallaban las
distintas formas en las que se podía cultivar; pero aún así no se logró
abandonar el añil para
cultivar algodón en gran escala.
Debido a
la escasez de algodón para alimentar los telares, el precio del algodón comenzó a aumentar y los
precios del añil disminuyeron, lo que incentivó a los productores salvadoreños
a sembrar algodón, convirtiéndose de pronto en el negocio más llamativo;
para 1863 se
exportó algodón por primera vez y ya se tenían cálculos de la cantidad de
hectáreas que se sembrarían en 1864.
En un
inicio por falta de la maquinaria adecuada, el algodón debía enviarse a Nicaragua para
procesarlo, pero no fue por mucho tiempo, ya que empresas inglesas introdujeron
todos los instrumentos necesarios para procesar el algodón en el país antes de
exportarlo, creciendo de esta manera el interés por cultivar la fibra.
La
producción algodonera comenzó a descender en 1866, pero a pesar de eso seguía cultivándose en 1868. Al disminuir los precios, El Salvador no pudo
competir con otros países a causa del costo que implicaba limpiar, embalar y
exportar el algodón. Conjuntamente, el entorno ecológico de la zona costera
salvadoreña dificultaba el cultivo, pues al sembrar algodón en grandes
extensiones, cuantiosas plagas perjudicaban las plantas; además del impacto
negativo de la guerra civil estadounidense.
Hubo que
esperar que se crearan insecticidas efectivos hasta el siglo XX para
retomar el cultivo del algodón en gran escala, y aunque las exportaciones de
algodón compensaron algunas de las pérdidas del mercado añilero, estas no
volvieron a sus niveles de pre-guerra sino hasta 1867. La bonanza del algodón duró corto tiempo, pero
permitió vislumbrar los cambios que sufrió la economía salvadoreña a mediados
del siglo XIX.
La
transición del cultivo del Añil al cultivo de Café (1870-1901).
El cambio
del cultivo de añil al cultivo de café fue
lento. Aun cuando los precios del añil se fueron para abajo la producción de
éste cultivo estuvo arriba de un millón por años hasta finales del siglo XIX. La
introducción de los tintes sintéticos fue lenta. La primera anilina,
la mauveína, no fue inventada sino hasta 1886. Sin embargo otras anilinas fueron ofrecidas durante
el resto del siglo pero ninguna sustituyó por completo al añil; el añil
sintético se introdujo hasta 1897. Para ese momento el café era el primordial
producto de exportación de El Salvador.
La
producción del café experimentó
un acelerado crecimiento, debido a la explotación de nuevas tierras de cultivo.
Se le quitaron las tierras ejidales y comunales a los campesinos sobre todo de
las tribus originarias por medio de una ley llamada reforma liberal impulsada
por el presidente Zaldivar; la
disolución y expropiación descarada de las tierras fue el origen de la
desigualdad en El Salvador, que todavía resulta evidente en el país. Con estas
acciones se inicia la consolidación de la oligarquía a la par que finalizó el
proceso de marginación y destrucción total sufrida por las tribus originarias
desde la llegada de los españoles a la región. Del mismo modo, los cambios en
los costos del trasporte acrecentaron el atractivo de la producción para
la exportación.
A pesar
de las ventajas, el café no paso a ser el principal producto de exportación del
país de la noche a la mañana. Algunas de las razones de este crecimiento
gradual son las siguientes: por un lado los recursos eran escasos y por otro
existían límites a lo que la economía era
capaz de producir.
La
creciente importancia del café en comparación al añil afectó la importancia de
los puertos del país, una parte mayor de la actividad se movió del puerto de La Unión a
la Libertad y Acajutla, situados más próximos a las fincas de café. Casi la
mitad de las exportaciones de añil y muy poco de café se exportaban por la
Unión.
La
transición del añil al café también tuvo un impacto de gran extensión en la
sociedad salvadoreña. Cuando el cultivo del café comenzó, personas de todos los
ámbitos sociales probaron su suerte en éste cultivo, por lo que a medida que
las exportaciones de café se expandían, los caficultores se convirtieron en la élite cafetalera. Poco
a poco este grupo promovió la transformación de la tenencia de la tierra, con
la finalidad principal de incrementar su producción.
Las
diferencias existentes entre el cultivo del café y del añil requería de una
concepción diferente del uso de la tierra. En ese momento las tierras comunales
y ejidales, estaban destinadas a los cultivos de subsistencia. Entre 1859 y 1863,Gerardo Barrios, cedió
una gran parte de tierras públicas a propietarios privados, siempre y cuando
estas se destinaran a la producción de café. Este y otros procesos desembocaron
en la abolición de las tierras comunales y ejidales bajo los decretos de 1881 y 1882 durante la presidencia de Rafael Zaldívar.
Período
cafetalero (1830-1900).
En El
Salvador a fines del siglo XIX (1870-1900), el
cambio económico más importante fue el desarrollo de nuevas actividades
productivas en el área rural, tales como la minería y el café. De estos
productos, el café fue el producto de exportación de mayor crecimiento y el que
más ganancias generó para los productores, beneficiadores y comerciantes.
El
Salvador desde los tiempos coloniales había producido café, pero no en
cantidades suficientes para suplir la demanda local. Se le adjudica al
brasileño Antonio Coelho, que fue contratado para difundir los métodos de
enseñanza lancasterianos en la década de 1830, haber traído al país las técnicas modernas de
cultivo del café. La posibilidad de exportar este producto se observó hasta
finales de la década de 1840. En este
mismo año, la producción de café se volvía más atractiva porque los precios del
añil se encontraban en un punto bajo inexplorado hasta entonces. En 1848 se registró el precio del añil más bajo de
toda la década por lo que los productores andaban preocupados por encontrar un
producto que pudiera sustituir al añil. Pero los precios del añil mejoraron en
las décadas siguientes y, aunque permaneció el interés por el café, el añil
siguió siendo un producto de exportación factible.
Entre 1860 y 1880 el cultivo del café tomó un impulso mucho
mayor y durante los años de 1864 y 1881 las exportaciones se multiplicaron
extraordinariamente.
En El
Salvador donde la agricultura tradicional estaba muy arraigada, la introducción
del café que
requería técnicas de cultivo más complejas representaba un problema serio. La
introducción de la nueva tecnología agrícola, el hecho de que el café era una
planta que daba frutos hasta
después de tres o cuatro años, y las nuevas formas de organizar el trabajo,
significaba que los productores tenían que aprender nuevas maneras de financiar
su cosecha.
Hacia
fines del siglo XIX, en El Salvador
existían grandes beneficios que procesaban el café cosechado en fincas de menor
escala; así como exportadores de café con conexiones en Europa y Estados Unidos quienes
se encargaban de la distribución y el transporte. Fue de esta forma como el
café se convirtió en un negocio multidimensional del cual dependía el bienestar
de una parte de los ciudadanos salvadoreños. El impulso del gobierno a la
actividad cafetalera se manifestó hasta en el calendario escolar anual donde
los meses de Diciembre y Enero, son vacaciones para lograr que la población
sobre todo del área rural, se convirtiera en mano de obra disponible para los
cafetaleros.
La Gran
Depresión económica de los años 1930
La
economía norteamericana había alcanzado el éxito durante la década de los 1920. La crisis de 1929 se
debió a la saturación del mercado capitalista. La bolsa de valores de Wall Street cayó
a su nivel más bajo y esto ocasionó que la circulación de la bolsa de valores
se bloqueara por la misma saturación. Esta crisis se atribuye a las
características de producción de mercancías del capitalismo,
el monopolio de
los mercados y el trabajo asalariado.
Esta crisis se incrementó a medida que la producción
empleaba más innovaciones tecnológicas y una mayor explotación de los obreros,
teniendo como consecuencia una sobreproducción que sobrepasa el cuadro de lo
que realmente compraban las personas para el consumo, hasta
llegar a un momento que no se consumía lo que se producía, teniendo así un paro
de actividades. Esto mismo originó que a los sectores vinculados a la economía,
no les quedara otra alternativa económica que declararse en quiebra, y esto
trajo como repercusión la depresión y frustración en los sectores económicos y
en la población en general, dado que este fenómeno también afectó a los
principales bancos, a tal grado que algunas personas optaran por el suicidio al
saber que habían perdido por completo su dinero, otras personas en cambio cayeron en crisis de
salud bastante difícil al verse despedidas de sus trabajos y al no tener una
opción de empleo, es decir que la crisis afectó no solo a algunos sectores,
sino a todos en general.
La crisis
de la bolsa de valores de Wall Street impactó
en la economía salvadoreña, dada la dependencia y la casi nula diversificación
de ésta última. Por las condiciones climáticas, El Salvador se
convirtió en un país cafetalero. El café se
cultivaba en gran cantidad, sobre todo en la zona occidental, y conforme fue
avanzando la tecnología se fueron incrementando las zonas donde se producía
café, debido a los sistemas de riego y el cultivo de árboles entre el café para
poder crear zonas frescas para el cultivo de este mismo. El Salvador se
convirtió en un país estrictamente cafetalero.
Pero una
de las situaciones por las cuales se vieron afectados los pequeños y medianos
productores de café fue porque los medios necesarios para la preparación del
café no estaban a su alcance, por lo que a raíz de esta situación se da la expropiación de
tierras dado que estos mismos no tuvieron los medios necesarios para pagar
los créditos a
los grandes productores y a los bancos, y se vieron obligados a vender sus
propiedades, esto permite que se nazca la oligarquía cafetalera.
Otra
situación que afectó al país fue la disminución de las exportaciones dado que
la crisis afectó los precios del café, los cuales se vinieron a la baja. La
crisis también vino a afectar por el lado de los empleos, porque se produjeron
despidos masivos en los beneficios, y una de las desventajas que se tienen como
país cafetalero es que la gente no puede tener un empleo permanente, además de
depender de la producción de un solo cultivo, por eso al caer el precio del
café por la crisis de 1929, el país
se ve sumergido en circunstancias muy difíciles porque no tiene otro tipo de
entrada de ingresos.
La situación del Café
En estos
años el café en El Salvador era el motor de la economía nacional, ya que las
exportaciones de dicho producto representaban el 95% de las exportaciones
totales. Los mayores compradores del grano de oro (café) de El Salvador en
estos años eran los Estados Unidos y Europa.
Los
precios del café en octubre de 1929 en el mercado mundial eran muy bajos con
respecto al costo de la producción. Los efectos que se dieron debido a la
contracción de la economía de todo el mundo, llegaron al punto que la capacidad
de consumo de café de sus habitantes, la mayor parte de la producción del grano
de oro (café) no pudo colocarse en el mercado ni
con los precios bajos. Los cafetaleros para esta crisis acumulaban miles y
miles de sacos en bodegas de los puertos para exportarlos pero no podían debido
a la crisis, otros lo que hacían era mejor no cortar el grano del café por su
baja cotización en el mercado exterior.
Fracaso de la Reforma
Agraria
A pesar
de los intentos del gobierno de Hernández Martínez y de los gobiernos
siguientes, de reformar en cierta medida la estructura de la economía, algunos
años después de llevadas a cabo las reformas antes citadas, la posesión de la
tierra estaba concentrada en un reducido número de familias y la economía
seguía dependiendo fuertemente de la explotación intensiva que llevaban a cabo
algunos pocos terratenientes.
Las
causas del fracaso de la Reforma Agraria fueron
la insuficiencia de recursos financieros y de asistencia técnica puestos a
disposición de los nuevos propietarios de la tierra, la incapacidad de las autoridades
para regular el uso de la tierra y la resistencia de los intereses comerciales
y de las tradiciones conservadoras de subsistencia.4 Las
contradicciones sociales que habían causado el levantamiento campesino de 1932 volvían
a presentarse abiertamente, con la atenuante de la represión estatal y de una
política económica que buscaba ampliar la inversión extranjera y la base externa sobre la que se sostenía la
economía salvadoreña. El difícil acceso a los mercados internacionales, la
caída de los términos de intercambio y el relativo atraso tecnológico, jugaron
un papel decisivo en la formulación de un modelo alternativo.5
El Modelo Agroexportador
Reformado
Dada la
crisis internacional y nacional, el gobierno de Araujo había planteado la
necesidad de reformar la economía. Sin embargo, los sucesos de 1932 vendrían a convertir en urgencia esa
necesidad.
La
Asamblea Legislativa aprobó un programa de reforma agraria que beneficiaba a
los pequeños agricultores, además, se creó el Fondo de Mejoramiento Social, que
pretendía financiar viviendas económicas
para campesinos y gente de escasos recursos, y la Junta de la Defensa Social,
que velaría por la administración de ese fondo.
La
reforma agraria impulsada funcionaba a través de la compra de terrenos por
parte del gobierno, que eran entregados a pequeños propietarios o eran abiertos
al asentamiento de campesinos sin tierra. Esto, sin embargo, no transformó la
orientación externa y mono cultivista del sistema productivo. La principal
actividad productiva nacional seguía siendo el cultivo del café, que era
destinado a la exportación.
Recuperación
del Modelo Agro exportador y el Modelo Integrado
En el
período de 1950 – 1979, el modelo agroexportador adoptó diferentes
medidas con las cuales intentó superar la crisis, entre las medidas adoptadas
estaban: Depreciación de
las tasas de cambio, especialmente las aplicadas a las importaciones;
aumentos en los aranceles,
controles de importación y cambio, acuerdos de compensación, creación de
nuevos impuestos,
incremento de la recaudación de impuestos aduaneros.
Este
momento se caracterizaba por:
· Un crecimiento económico favorable que en ciertas
coyunturas se vio altamente dinamizado.
·Un proceso de acumulación afectado por la pérdida
de las ganancias en las inversiones de agro exportación –a pesar de la
diversificación que había en algodón y caña de azúcar.
·Una profundización del subdesarrollo económico
del país debido a que las ganancias no aportaron nada a mejorar la calidad de
vida de la población, ni a construir infraestructura productiva, integrada y
sólida, más allá de la producción.
Modelo Agro exportador
década de los 70s
El sector
primario en El salvador durante un periodo estuvo precedido por un modelo
agroexportador dentro de los productos agroexportadores se pueden mencionar
el Café,
el Algodón que
fue un cultivo introducido durante el modelo al igual que la caña de azúcar, con un fin de fortalecer el modelo otro de los
productos que lo constituían eran los Granos básicos.
El modelo
agroexportador en los años setenta demandaba
anualmente miles de trabajadores para colectar los cultivos de exportación a lo
largo del periodo de cosecha. Los grupos familiares campesinos trabajaban en
los minifundios y
les era otorgado un salario impago. El rol del estado era incorporar y
controlar la oferta de la fuerza laboral que se requería para la expansión
cafetalera.
En el
año 1978, el 89%
que percibía de divisas El salvador era de la actividad exportadora, el 81% era
de las agro exportaciones tradicionales y (8%) de las exportaciones no
tradicionales para este periodo la exportación de las maquilas era un
porcentaje escaso del 3 % y las remesas familiares solo agroalimentario como son los
granos básicos, (maíz, arroz, sorgo y frijol), la ganadería (leche,
carne bovina y porcina) y
la avicultura (carne
de ave y huevos).
El Modelo Integrado
El Salvador impulsó
en la década de los 70 un ensayo de modelo de Zonas Francas y
transformación agraria. Sin embargo, este modelo en lugar de disminuir las
tensiones sociales y expresiones cada vez más violentas de los movimientos,
ayudó a fortalecer las contradicciones sociales y expresaron el agotamiento del
modelo de integración.
En la
década del 70 disminuye la inversión extranjera,
aumentan las huelgas y manifestaciones, hubo una intervención militar a
la Universidad de El Salvador, lo que generó el amento a la representación, por
lo que el modelo de Zonas Francas se
agotó con la destitución del último régimen comandado por militares quienes por
casi medio siglo había aparecido el poder político.
El Modelo
de Sustitución de Importaciones
A pesar
de que el modelo agroexportador había logrado recuperarse, esto no se había traducido
en una mejora significativa de las condiciones sociales de la población y en
una capacidad de crecimiento sostenido de la economía nacional.
Alternativamente se fue gestando la formulación del modelo de industrialización por
sustitución de importaciones, que se aplicó de manera sistemática durante las
décadas de los 50 y 60. Éste tenía como finalidad, reducir la dependencia
externa, diversificar la economía nacional y reforzar el poder de compra del
país.
La
sustitución de importaciones pretendía reducir las importaciones de bienes de
consumo final y, en la medida de lo posible, de materias primas y de bienes de
capital, siendo estos bienes creados al interior de la economía. Para ello, era
necesario incentivar la inversión industrial
a través de políticas focalizadas (proteccionismo, fácil acceso a crédito,
exoneración fiscal) e invertir en infraestructura productiva de largo plazo.
Sin
embargo, el proceso de industrialización pretendió llevarse a cabo de manera regional,
es decir, a nivel centroamericano, puesto que cada uno de los países de la
región carecía de los recursos suficientes para dar el salto hacia una
industrialización extensiva. La firma de Tratados Bilaterales entre los países
del istmo sentó las bases del proceso de integración. Esta integración abría
los mercados nacionales y permitía que cada país satisficiera sus necesidades
de consumo con
la oferta centroamericana,
que contaría con menores aranceles y, por tanto, con menores precios. Por otra
parte, la integración –o su resultado, el Mercado Común Centroamericano— permitía a los países centroamericanos
enfrentarse a los mercados internacionales como un solo bloque económico.
El
proceso de integración y sustitución de importaciones (o modelo de desarrollo
“hacia adentro”) fue propuesto, primeramente, por la CEPAL. Luego, se llegaría a una propuesta similar en las
reuniones del Comité de Cooperación Económica del Istmo Centroamericano (CCE).
Sin
embargo, dado que este modelo no surge como acción de los principales actores
económicos de la época (la naciente burguesía y los grupos ligados a la agro
exportación), sino más bien como resultado de un planteamiento teórico que, en
algunos casos, entraba en contradicción con los intereses de clase de los
grupos dominantes de los países centroamericanos, la integración significó el
ahondamiento de las contradicciones sociales. Por ejemplo, la integración
permitía la libre circulación de bienes, capitales y factores productivos (lo
que aliviaba, para el gobierno, la presión del desempleo; y para
las burguesías nacionales, la estrechez de la demanda interna), pero, además, fomentaba la
concentración de la riqueza en los antiguos grupos ligados a la agro
exportación, puesto que, en El Salvador, la burguesía existente ya contaba con
cierto grado de proletarización de la mano de obra que vino a reforzarse con
la industrialización
Es en
este momento cuando la inversión extranjera entra de lleno a ocupar un lugar de
vital importancia en el desarrollo de las economías centroamericanas. De hecho,
según Eduardo Colindres, hacia finales de la década de los 60, el capital
extranjero controlaba la tercera parte del capital fijo del sector industrial
de Centroamérica. Los efectos, sin embargo, serían negativos. Pese a que
constituyó una de las principales fuentes de financiamiento de la expansión
industrial y de transferencia de tecnologías, además de la creación de nuevos
empleos; la inversión extranjera acentuó la dependencia externa e inhibió el
desarrollo de empresas nacionales, tampoco su participación dentro de la
generación de ingresos fue altamente significativa.
Crisis
del Modelo Agro exportador década de las 80s
Cuando
comienza la década de los 80 el modelo agroexportador que había sido recuperado
En el período de 1950 – 1979entró en una difícil crisis que durante toda
la década de los 80 se
agudizo y demostró lo débil que había sido durante los cambios que habían
surgido en las dos últimas décadas. En este mismo periodo la producción de
algodón disminuye considerablemente en consecuencia del desvanecimiento que
está sintiendo el modelo y con otro factor importante que surge como lo fue el
factor político social que acompañaba al país, ya que la mayor parte de la
cultivación fue afectada por la guerra civil. El sector primario comienzan
a disminuir sus exportaciones tradicionales y las no tradicionales toman
fuerzas entre las cuales podemos mencionar un aumento del sector maquila.
En la
década de los ochenta surgió una nueva forma de obtener divisas surgió
una migración externa que se dio en el periodo de guerra
los salvadoreños que emigraron envían sus salarios al país en calidad de remesas familiares. Cuyo valor anual de 20.8 millones
de dólares. Un antecedente de las causas de las remesas familiares fue el
desplazamiento de los recursos primarios de exportación que eran los
principales generadores de divisas. En los años ochenta las remesas que percibían las
familias no tenían ninguna importancia macroeconómica representaba solo el 1.5%
del PIB. El valor de las exportaciones de los productos primarios con un 5.8%.
El
Salvador como un país el cual estaba sumamente conducido por un modelo
agroexportador, que por otro lado también estaba bajo la dependencia de un
modelo ISI en el pasado por la baja integración que tenían los otros dos
sectores productivos los cuales requerían mucho a las importaciones de bienes de capital, se veía obligado a tener una cantidad
considerable de divisas, para poder sostener el nivel de demandas de divisas
que se generaban, y en este momento el modelo agroexportador era el principal
motor de entrada de divisas por
lo cual era el componente esencial de la actividad económica interna y del
nivel de la población económicamente activa PEA, en el área del campo ya que no
se requería de mano de obra calificada. De igual manera el trabajo generado es
considerado un empleo estacional
ya que surge cada cierto periodo. Por otro lado dicho modelo era el principal a
portador en los ingresos del estado debido a los impuestos a las exportaciones,
al igual el modelo agroexportador era la principal fuente de la acumulación de
capital de la economía Salvadoreña
Década de
los 90s desvanecimiento del modelo agro exportador
En
la década de lo 90 ocurrieron
dos fenómenos importantes el primero es la pérdida de importancia de los productos
primarios como dinamizadores de la demanda el segundo se refiere al surgimiento
de las exportaciones de maquila como uno de los principales factores
dinamizadores de la demanda agregada. En los años noventa la economía aumento
los niveles de inversión,
la inflación tuvo
una disminución, y un crecimiento de la capacidad de importar superior a la de
los años setenta.
Las remesas aumentaron como consecuencia de un
desplazamiento de los recursos primarios de exportación que eran los
principales generadores de divisas, las remesas cobraron importancia
representando el 11.2% del PIB. Superando tres veces que las exportaciones de café. Las
remesas que se recibían del exterior se convirtieron en la principal fuente de
acumulación de capital en la economía salvadoreña esto desplazo al sector
agroexportador siendo este en la década de los setenta la principal fuente de
acumulación de ahorro nacional.
En este
periodo los créditos que
se destinaban al sector agropecuario disminuyeron
de una manera importante, y los créditos que se destinaban a otros sectores
como la construcción y
los servicios aumentaron en dicho periodo. En los años
noventa la demanda agregada mostró una eficacia ya que creció un 51.91% ya que
en este periodo el sector externo hizo una contribución en un 49.2%.
Una
característica básica del modelo agroexportador en este periodo el sector
externo con la transformación en la actividad económica interna. Aquí la
participación del sector agroexportador se redujo de un 46.4%en 1975 a 25.6% en1999. Debido a una disminución en el producto del café
y desaparición del algodón.
El sector
agroexportador dejó de ser el principal eje de crecimiento de la economía, la
principal fuente de adquisición de capitales y de equilibrio financiero. El fin del modelo
agroexportador simbolizo desafíos para El Salvador ya que implica buscar nuevos
impulsores de crecimiento que nos den la seguridad de un incremento alto y
sostenido del ingreso de la población
Actualidad
el nuevo Siglo
Después
de dos décadas y media la economía salvadoreña pierde la capacidad para generar
divisas, las agro exportaciones tradicionales contribuyen escasamente con un 6%
las remesas familiares
70 % y la actividad maquiladora (12%).
El empleo
que se genera en la actividad agropecuaria con el pasar del tiempo ha percibido
una disminución debido a la estructura productiva que ha contribuido al
desplazamiento de la población ocupada en el sector agropecuario a otros
sectores productivos como la industria,
servicios y comercio.
Con el
cambio de moneda que se dio en el salvador de sustituir el colón por el dólar como moneda de curso legal. Fue afectado el
sector agropecuario en su capacidad competitiva respecto a los precios
comparados a los países centroamericanos como una alternativa para reducir los
costes y exportar a precios más bajos.
Aporte Karla Azucena Y Edgar Cartagena


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